Historia

Se sabe a ciencia cierta que vivieron hombres de las primeras eras en esta parte de Bigorre, así lo demuestran las hachas de sílex, las piedras talladas y las osamentas encontradas en las cuevas de "Espélugues" (actualmente Vía Crucis de los Santuarios de Nuestra Señora de Lourdes).

Los galos, los romanos, los bárbaros y los moros fortificaron sucesivamente la roca de Lourdes en el cual está edificado el Castillo.

Desde el siglo IX, la ciudad fue pasando de manos de los franceses a manos de los ingleses y viceversa. Durante las guerras de religión en el siglo XVI, fue saqueada por las tropas de hugonotes.
En el siglo XVII, la anexión de Bigorre a Francia (1607) así como los progresos realizados en el uso de las armas disminuyeron la importancia de la ciudadela. Esta conservó una pequeña guarnición y se convirtió en prisión de Estado (castillo).

Después de pasar la Revolución Francesa (1789) sin grandes daños, Lourdes se convirtió en el siglo XIX en una pequeña y agradable ciudad. A principios de los años 1850, el castillo estuvo ocupado por una guarnición de infantería. Entonces la ciudad no era más que una etapa para los que acudían a las curas termales atraídos por las aguas de Barèges, Cauterets, Luz-Saint-Sauveur y Bagnères-de-Bigorre, y para los primeros pireneístas en su camino hacia Gavarnie. Lourdes no era más que una modesta capital de cantón de 4.135 habitantes.

Entre ellos, estaban François y Louise Soubirous que con sus cuatro hijos vivieron durante 10 años en el molino de Boly, la mayor de las hijas se llamaba Marie Bernarde y le decían Bernadette (nació el 7 de enero de 1844).

En 1854, la familia Soubirous cayó en la miseria: tras un accidente de trabajo en el que François perdió un ojo, vinieron una acusación de robo con encarcelación y la quiebra del molino. Además, 30 personas fallecieron de cólera en Lourdes. Bernadette, enferma de cólera y de tuberculosis, tuvo una salud frágil toda su vida.

Al verse obligada a dejar el molino, la familia encontró refugio en una antigua cárcel de 16 m² llamada le Cachot , el Calabozo, en 1857.

Con 14 años, sin saber ni leer ni escribir, sin haber hecho la primera comunión, Bernadette, magullada por todos estos acontecimientos, va a vivir una experiencia extraordinaria.

El 11 de febrero de 1858, Bernadette, su hermana Toinette y una amiga, Jeanne Abadie, van a buscar madera a una gruta llamada Massabielle, situada al borde del río Gave. Mientras que Toinette y Jeanne recogen madera, Bernadette oye un ruido, como un golpe de viento. Al levantar la cabeza, ve en el hueco de la roca a una pequeña mujer, rodeada de luz, que le mira y le sonríe.
Es la primera aparición, le seguirán otras 17.

Desde hace casi 150 años, Lourdes acoge cada año a más de 6 millones de peregrinos y visitantes.