La Basílica del Rosario está íntimamente vinculada con la amplia composición arquitectónica de los Santuarios de Lourdes. Incluso es el mismo elemento que forma lo esencial de su imagen con, entre otras cosas, la disposición de las dos grandes rampas de forma elíptica en el eje de la explanada.
Este conjunto cuya composicion recuerda el gesto biblico de los brazos abiertos, es uno de los sitios mas visitados de lourdes, y el simbolo mundial de la fraternidad entre los hombres.
De estilo romano-bizantino, la Basílica del Rosario, amplia cruz griega de 2000 m2 de superficie, fue concebida como el pedestal de la Basílica Superior, que está situada por encima de la Cueva. Delante, los soportales de piedra de Lourdes acompañan la fachada y sostienen las escaleras, las rampas que suben a las terrazas y a la Basílica Superior, soportales y terrazas gigantescas abarcando un amplio atrio en el que pueden reunirse casi 80 000 visitantes.
Tres ordenes de arquitectura han participado en la ejecución de ese monumento: el románico domina las líneas generales, el romano preside el corte en almohadillado de las piedras, pero sobe todo, es un monumento de mucho interés debido a la ornamentación de mosaicos venecianos, cúpulas y capillas, que ha sabido reanudar con la gran tradición de la arquitectura bizantina.
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Estos mosaicos, manto prodigioso extendido en una superficie total que se calcula alrededor de 2000 m2 han sido realizados en un periodo de apenas 12 años por el indiscutible maestro del mosaico del siglo XIX, G.D. FACCHINA, artista que, entre otras cosas , ha realizado en paris los frescos de la opera garnier, las del palacio imperial de kyoto y la basilica nuestra señora de sion en jerusalem. las 15 capillas irradian por grupos de cinco en torno al abside y los brazos del crucero. Sus mosaicos se han aplicado sobre pinturas de eminentes artistas europeos de este final de siglo XIX, como melchior doze de la escuela de nimes, el aragones felipe maso, discipulo de goya o el italiano eugenio cisterna de la tradicion oriental de los iconos. |
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Cada capilla de una superficie de 104 m2 representa una escena de los misterios del Rosario. Aunque las pinturas sean la obra de varios artistas, estas 15 capillas forman un conjunto armonioso que han resistido a las críticas más severas. Estas han sido realizadas según las reglas del arte clásico y por ello desafían el tiempo y las modas que pasan. Las cinco primeras capillas representan los misterios felices. Sus pinturas han sido realizadas por dos artistas paris, L.E. Fournier y M. Grellet, y el natural de nimes Melchior Doze. Es un conjunto lleno de verdad, de suavidad y dulzura en el que se percibe la unidad de dirección que ha inspirado a los artistas y dirigido sus obras.
En las cinco capillas de los misterios dolorosos, el fresco del Cristo con la Cruz a cuestas resalta claramente de las demás. Obra del pintor aragonés Felipe Maso, está considerada como la más valiosa verdaderamente por el contraste de la suavidad del Cristo y de la Virgen, con la violencia salvaje de una multitud aulladora, como la más rica en colores, en el atavío de los trajes y las oposiciones de sombras y luces, como la más valiosa de relieve y de finura por el despliegue en una calle larga y estrecha de innumerables personajes con gestos expresivos.
La capilla nº 13 de Pentecostes es la más bella de los 5 frescos de los misterios gloriosos. Es una obra de arte considerable, tanto por su originalidad que por la presentación del misterio y el acabado del dibujo (obra de Eugenio Cisterna), como por la magnificencia a nivel de los materiales (piedras doradas y esmaltadas de Enecia), así como por la calidad de la ejecución y expresividad luminosa. Magníficos altares en mármoles variados enriquecidos de bronce, de cobre, de esmaltes de resina de pino y de cabujones enriquecen las capillas. El altar de la capilla 13 esta compuesto exclusivamente de marmoles italianos preciosos, marmoles rojos y negros de sienne, de castel nuovo, marmoles antiguos de roma, tal como el cipolino, el alabastro, el porfiro, el jaspe, el lapislazuli, incustrados finamente en el marmol blanco de carrara yarmoniosamente combinados con bronces dorados. los otros 14 altares han sido realizados con los mas bellos marmoles extraidos de las canteras de la region: Sarrancolin, Vier-Bordes, Arudy y Campan. sus motivos decorativos en bronce dorado y cincelado, los esmaltes y diversas guarniciones proceden de los talleres de lesage, famoso orfebre parisino.
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