|
La aluvia de Tarbes
Largo, blanco y plano, esta aluvia tiene la fama de ser la más sabrosa de su familia. Le debe su finura a la calidad de la tierra, a su crecimiento a la sombra, a su corteza fina, a su carnoso fundente.
La cebolla de Trebons
Se estira en huso de 15 a 20 centímetros y posee una proporción de azúcar excepcional.
La trucha
La original (la Fario), o la introducida (l’Arc-en-ciel) pescada en nuestros torrentes y lagos de montaña o compradas a la piscicultura local, es el plato de fiesta por excelencia.

El cordero de los Pirineos
Nacido de madres de razas rústicas locales, el cordero se cría en aprisco y se nutre esencialmente con leche de su madre durante 70 días a lo mínimo, acompañado de forraje y de cereales. Su carne es clara, rosada y tierna. Se come acompañado de aluvias de Tarbes “haricots tarbais”.
|
La “Garbure”
Revigorizante sopa de verduras y judías en la cual se hace cocer la carne conservada en manteca y el famoso «camayou» (hueso del jamón del país), pide una buena hora de preparación y todo un día para hacerla cocer a fuego lento. La receta de la “Garbure” es diferente de un valle al otro. Se solía hacer “chabrot” agregando vino tinto en el plato caliente.

Los “Confits”
Forman parte de los clasícos altospirenaicos; de oca o pato, fresco o cocidos, se ponen en la mesa en todas las ocaciones, cuando un amigo pasa, acompañados de setas “ cèpes ” o aluvias de tarbes “ haricots tarbais ”.
El pato o la oca
En foie gras, conservas, estofados, cazas en salmorejo, patés, patés de hebras de carne, magrés ahumados… La tradición de la cría y de la cebadura aquí es muy fuerte como en todo el Sudoeste.
La “Touradisse”
Es una pasta a base de harina de maíz que se come en nuestros campos; cocida durante mucho tiempo en una caldera y se le va dando vueltas pacientemente con una larga paleta de madera, componía el único plato de la comida. Se encuentra en algunos de nuestros mejores restaurantes.
|